Deliro conflagratum
Una vez conocí a un fuego que acusaba
a un trozo de madera de deliro conflagratum,
de creer que estaba ardiendo al estar apagado.
Hecho cenizas, el trozo de madera se mezcló con
la tierra y fue absorvido por las raíces de un árbol
cercano.
El fuego lamió con sus lenguas rojas y amarillas
el tronco del árbol y dijo:
ves, estabas confundido, estás bien apagado
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