Donde se juntan la tierra con el mar
Óxido de silicio extraído de una playa,
quemado en hornos a la temperatura del infierno:
terminaste siendo una botella.
Tuviste una breve época de gloria;
muchos te tocaron y acariciaron
otros te miraban penetrando en tus
profundidades, deseándote.
Ahí es cuando te sentiste inigualable
y absolutamente necesaria,
por tener tu corazón de sangre de vino.
Luego llegó ese momento intenso, rápido,
hermoso y doloroso a la vez, cuando
te descorcharon y volcaron tu sangre
para beberla.
Vos estabas parada ahí mirándolo todo
y notaste cómo se bebían tu vida sorbo a sorbo.
Después no era igual la mirada del que te bebió,
no conseguiste ni siquiera encontrar un brillo
de agradecimiento.
Quedaste así navegando descuidadamente
por el mar de la basura, y sentiste que eras
la más desdichada e indigna criatura;
pasaste por bolsas apretadas, despensas olvidadas,
patios con perros que te mearon...
¿Adónde terminarías? Lo más común sería
en un gigante cementerio de botellas,
esperando en silencio el turno para ser
destrozada y reutilizada.
Y ahí pensaste qué lindo sería que te toque
ser una ventana que mire a las montañas,
aunque te llenen de calcos horribles y pegajosas;
o quizás un adorno cualquiera,
que no llame mucho la atención a los niños.
También soñaste con que te escogiera una dama
y te arrojara al mar con un designio secreto.
Pero en el fondo la arena te llama
y te pide a gritos que vuelvas a mezclarte
con ella,
a jugar en esa herida inmensa que hay
donde se juntan la tierra con el mar.
3 comentarios:
que bueno,es tuyo?
Lo escribí ayer, viste cómo son esos días de soledad y garúa...
precioso ofi
escritura incandescente
si afuera garubia
f
Publicar un comentario